Cambio de rumbo.

¿Cómo cambiar el destino de los ascensores?

El Pionero de Valparaíso nace como un esfuerzo ciudadano por abordar los desafíos que enfrenta nuestra querida ciudad puerto. Buscamos ser un catalizador para el debate profundo y la propuesta de ideas concretas que impacten positivamente en la ciudad. Decidimos partir por un tema que distingue a Valparaíso de cualquier urbe del mundo: su red de ascensores como transporte público.

A partir del año 2006 la ciudad ha sufrido un cierre sistemático de ascensores. Los primeros fueron Villaseca (2006) y Lecheros (2007). En 2009 cerraron Monjas, Florida y Mariposas, seguidos por Larraín en 2010. En un intento por revertir esta tendencia, el año 2012 el Estado adquirió nueve ascensores y el Municipio posteriormente compró el Lecheros. Sin embargo, el desangre continuó con el cierre de Artillería en 2021 y Polanco en 2024.

Pese a una inversión de más de $14 mil millones (compras, diseños y licitaciones), 17 licitaciones han resultado fallidas, solo tres de cinco adjudicadas concluyeron, pero con obras tan deficientes que han costado $640 millones en reparaciones.

El hecho es que Valparaíso posee menos ascensores que en el 2003, cuando fue declarado Patrimonio de la Humanidad, dando cuenta de un hecho indesmentible: de no mediar un cambio de rumbo, los ascensores van directo a su desaparición.

Es claro que el plan para recuperar los ascensores es un barco que al poco andar empezó a hundirse, pero las autoridades, reacias a reconocer los hechos, dicen que lo importante es que el barco está apuntando en la dirección correcta.

Ante la ausencia de una política con plazos, desde El Pionero pensamos que la pregunta clave es: ¿Qué cambios necesitamos para llegar con los 15 ascensores operativos al año 2030?

Primero, debemos aceptar que los ascensores están desapareciendo. Segundo, consensuar un plazo. Proponemos el fin de la década como horizonte razonable. Y lo tercero, y más importante, es no seguir haciendo lo mismo. Urge una política de transporte que priorice la funcionalidad de los ascensores, superando la visión meramente de restauración patrimonial. Esto implica evaluar alternativas al departamento de arquitectura del MOP.

De este modo, la recuperación de los ascensores demanda decisiones políticas ineludibles por parte de sus dos dueños.

Sin embargo, el Gobernador Regional, Rodrigo Mundaca, ha evadido su responsabilidad como propietario de nueve ascensores, culpando únicamente al MOP por los evidentes fracasos. Todo indica que su gestión se limitará a la eventual puesta en marcha del ascensor Artillería. El fracaso de la estrategia del MOP sitúa la insistencia en esta vía como responsabilidad exclusiva del actual gobernador.

Tampoco el Municipio ha estado a la altura. La incapacidad para mantener operativo el ascensor Polanco o los ocho años para iniciar las gestiones para la recuperación del Lecheros lo evidencian. La alcaldesa Nieto lleva 6 meses en el cargo, pero el tiempo corre y se hace urgente un plan de acción claro para los próximos años de su mandato.

No queremos inventar el agua tibia. El cambio de rumbo que proponemos es traspasar los ascensores a EFE Valparaíso, una empresa pública de transporte electromecánico, y que sea el Ministerio de Transporte quien comande una nueva política para recuperar los ascensores.

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